
Iba yo tranquilo, viento, caminando lo que pueda caminar. Miré entonces hacia mi pecho y abrí una puerta. En ella encontré un baulcito de piel de mariposa, que se abrió de muy buena gana ante un suspiro mío. Dentro del baúl encontre dos sílfides que dibujaron en el aire las siguientes palabras, en ese mismo orden:
"Respira ahora
Adentro y afuera
Rompe el espejo"
Y luego se dibujó...
"Murieron eras
pero el cielo y el viento
seguían ahí"
Con una sonrisa retorné la mirada afuera, lejos de mi pecho, y seguí dando clases o dibujando en las mentes casi ajenas.
Parecen, ahora sí, tan propias esas palabras, ahora que la gente del mundo te llama "licenciado" en lugar de llamarte "un mejor ser humano". Felicitaciones una vez más.
ResponderEliminarEspero que el cielo y el viento, que sobrevivió a las eras, sigan encontrandose en nuestro pecho y no en los lugares que los hombres creyeron haber visto y descubierto a lo largo de su trascurso por la tierra.
¡Saludos!
Javier.