miércoles, junio 06, 2007

Petit la muerte


Es así. Me quedo dormido con un libro en el rostro.

Levanto el techo de papel y veo esto. Un desfile de figuras rascacielosas, patas alargadas y delgadas, cuerpos lejanos y animales; se acercaban a mí. Esos mamíferos jugando a ser insectos sobre el agua se acercaban a mí. Con un paso traquilo, doble, pum pum, pumpum, pum pum, pumpum pum pum. Yo era un yo de tela negra, no sé si sigo siendo.

Risas, escucho. Diviso y a lo alto, montadas en los animales, varias figuras disfrutan. Desnuda la mujer de todas las mujeres frota su sexo contra el lomo del león de patas largas, orgasma llamas que se derraman y llueve; noto entonces que deshace su moral en una serpiente roja. En otro animal va mi sombra, con una máscara plateada, sonriente. Esta era la que lanzaba esas risotadas fastidiosas, estridentes, reventadas. Trancaban el CD de mi sueño. En otro, el elefante, voy yo y ya no estoy abajo. Es entonces que juego.

- Esta muerto amigo, tu no eres mi amigo, pero de todas maneras estás muerto - Risoteaba la sombra

Y me dí cuenta de lo cierto. La falta de cuerpo me elevaba dulcemente hacia todos mis miedos. La necesidad de una realidad me hizo pesado. Todo, todo, se derritió y me cubrió.

Estoy ahora en un ataud que luego abro. El ataud flota en un mar infinito, de horizonte nocturno y hermoso. Me dí cuenta de que entonces estaba solo, de que y esto siempre había sido una realidad irrevocable.

- Sigo muerto ¿Verdad?

Y a lo lejos un faro me respondió.

Carlos Viento con un poco de Karel.


martes, mayo 29, 2007

Guión de títeres para una nación

¿Quieren que diga algo sobre lo que sucede actualmente? Lo diré.
"Ya todo es rojo
geranios rosas vino
bandera sangre"
Mario Benedetti
Dos hombres de carne y hueso y traje se acercan al teatrino para comenzar la función. Es uno de esos cuyas marionetas son haladas por hilos. Abren las manos y las estiran. Mueven los dedos ansiosamente. Los estiran de golpe, y en el acto se hacen los hilos al suelo de cartón del teatrino.

Acto 1

Tictactoc Tictactoc Tictactoc
Alzadas las marionetas inician su baile. Las controladas por uno de los hombres mezclándose con las que controlaba el otro. Ambos titiriteros haciendo hablar e interactuar a sus hijos de cartón. Tanta era la mezcla que los hilos se enredaron entre ellos, pero nunca sin dejarse libertad de movimiento.

Acto 2

Tirurapturu Tirirutiturapturu
Las marionetas cambiaron su ropa. Ahora eran claramente identificables. Las de uno de los titiriteros eran de color negro con azul, y las otras rojas y amarillo. Seguían con los hilos mezclados pero con las caras bien puestas. Ahora rostros rajados se dibujaban. Y así, alguien, alguno de los titiriteros, lanza una piedra al centro del escenario. Las marionetas entonces se lanzan, entre ellas, piedras de cartón, queman cauchos de cartón, paran vías de cartón y lanzan bombas de cartón. Los unos a los otros y los otros a los unos, sin darse cuenta de que los hilos enredados les obstruían el movimiento.

Acto 3

Tiluntalilun…

Se quema el teatrino, las cortinas y los hilos. Ese fuego vivo, protagónico, escala hasta las manos de los titiriteros. Entonces estos se dan cuenta de que ahora son de cartón, y que desde sus manos un hilo los ata. En el mismo salón, quemándose, están otras mil escenas parecidas: con teatritos de colores divergentes, con cartelitos de símbolos contrarios, con humito que se pierde en el techo; y una mesera que constantemente dirige a los nuevos jugadores a un teatrito desalojado y virgen, pide la orden de los jugadores, que casi siempre es un cafe que estos dejan olvidado, quemarse en las llamas del tercer acto, sin nunca ser bebido.

Yo entonces veo desde la ventana, echando, de vez en cuando, un ojo al engranaje de esta plural cajita de música.
Carlos Viento
Y hablando de títeres... les regalo esto para que pasen un mejor rato.





sábado, mayo 26, 2007

Palabras para el festival de poesía

Entro emocionado a la sala y me siento en la silla. Miro entonces alrededor y observo a los poetas, todos. Unas evangélicas, otras poco evangélicas, un viejo con piercings, una especímen raro de arrugas y pasiones sepias. Y Cortazar dijo:




Entonces me levanté y dije:

"Entre poetas
me innundo de palabras
pero soy ave"

Y como ave me fuí.

Feliz festival

miércoles, mayo 23, 2007

Respiro de un espejo





Detrás de la puerta había una pradera y estaba él, mismo que habías estado sentado esperando a él, mismo que abría la puerta. Sentado veía el pasto, alto como él que estaba sentado, y sentado veía el borde del pasto. Se movía y así sus ojos, así, como se movía el pasto. Serpientes que buscan llegar al cielo, sentadas, sentado, y no se pueden mover. Como él, ancladas están al suelo. Sentado.

Una piedra en su mano se moldeaba con la forma del pensamiento. Pensando él la movía entre sus dedos. Pensó. Y así la lanzó. Lanzada la piedra volaba al aire y miraba hacia abajo mientras él miraba a la piedra. Y la piedra miraba los tres senderos entre pastos, senderos sin color, sin marrón de los senderos, y sin piedras. Volaba la piedra hasta que cayó y él la miraba y voló. Volaron 10 pájaros negros que salieron de todos los pastos, y quizá la piedra liberó de las serpientes a los pájaros cautivos, y quizá la piedra al caer dibujó de marrón los senderos, y en el sendero él sentado donde el camino era tres, viendo los pájaros volar. Volando con los pájaros, él, sentado. Y volaban juntos aunque nacieron separados, de distintas serpientes, de distintos pastos, sobre el pasto, volaban como si el aire los llevara en su oscilar, él, sentado oscilaba. Un disparo, de ningún arma, de ningún rayo, y cayeron todos los pájaros dispersos, ya no estaban juntos, y él sentado. El pasto tragó, y sentado él seguía viendo las tres sendas sin color mientras moldeaba una piedra y cerraba la puerta.


martes, mayo 22, 2007

Navegación ocasional




Iba yo tranquilo, viento, caminando lo que pueda caminar. Miré entonces hacia mi pecho y abrí una puerta. En ella encontré un baulcito de piel de mariposa, que se abrió de muy buena gana ante un suspiro mío. Dentro del baúl encontre dos sílfides que dibujaron en el aire las siguientes palabras, en ese mismo orden:


"Respira ahora

Adentro y afuera

Rompe el espejo"


Y luego se dibujó...


"Murieron eras

pero el cielo y el viento

seguían ahí"




Con una sonrisa retorné la mirada afuera, lejos de mi pecho, y seguí dando clases o dibujando en las mentes casi ajenas.




lunes, mayo 21, 2007

De cómo la luna renunció a su cargo


De cómo la luna renunció a su cargo

La luna se había cansado de estar bajando, cada noche de luna nueva, a ver a Endimión dormir. De hecho, la razón por la que comenzó a bajar ya no tenía sentido, porque ya no se renovaba a sí misma al ver a este durmiente que no le dice más que un silencio que ella no comprende.

Una de esas noches de bajada, pensó en huir de su destino. Ya en la cueva del durmiente, miró al cielo, a sus propios silencios estelares, y se puso de puntillas para alcanzar al carro que la llevaba, todas las noches, a viajar por ese mar de puntitos blancos. – No, mejor no. Ya no quiero estar allá arriba tampoco- Y pisó bien la tierra. Miró su ser y se deshizo de su brillo. Miró a Endimión y le lanzó un beso desde la entrada de la cueva. Miró al horizonte y sonrió. Emprendió entonces la que fue la luna un camino muy humano, dejando su trono en los cielos para que cualquier otra ocupara su cargo.

Cuando ya a lo lejos la luna manchaba con barro sus pies descalzos, en la cueva que había sido su hogar una vez por mes, un ser mítico abre los ojos.
Carlos Viento


Allá va selene


PRECIOSA Y EL AIRE

A Dámaso Alonso

Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene
por un anfibio sendero
de cristales y laureles.
El silencio sin estrellas,
huyendo del sonsonete,
cae donde el mar bate y canta
su noche llena de peces.
En los picos de la sierra
los carabineros duermen
guardando las blancas torres
donde viven los ingleses.
Y los gitanos del agua
levantan por distraerse,
glorietas de caracolas
y ramas de pino verde.

*

Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene.
Al verla se ha levantado
el viento que nunca duerme.
San Cristobalón desnudo,
lleno de lenguas celestes,
mira la niña tocando
una dulce gaita ausente.

Niña, deja que levante
tu vestido para verte.
Abre en mis dedos antiguos
la rosa azul de tu vientre.

*

Preciosa tira el pandero
y corre sin detenerse.
El viento-hombrón la persigue
con una espada caliente.

Frunce su rumor el mar.
Los olivos palidecen.
Cantan las flautas de umbría
y el liso gong de la nieve.

¡Preciosa, corre, Preciosa,
que te coge el viento verde!
¡Preciosa, corre, Preciosa!
¡Míralo por dónde viene!
Sátiro de estrellas bajas
con sus lenguas relucientes.

*

Preciosa, llena de miedo,
entra en la casa que tiene,
más arriba de los pinos,
el cónsul de los ingleses.

Asustados por los gritos
tres carabineros vienen,
sus negras capas ceñidas
y los gorros en las sienes.

El inglés da a la gitana
un vaso de tibia leche,
y una copa de ginebra
que Preciosa no se bebe.

Y mientras cuenta, llorando,
su aventura a aquella gente,
en las tejas de pizarra
el viento, furioso, muerde.
Federico García Lorca
Este poema esta dedicado a Selene, la primera luna
¿Y si el niño fuera el que viniera a la fragua?