Hay en mi piel capullos que se abren con tu tacto
como lo hicieran si gotas de agua.
Gotas de lluvia,
apenas
eso.
Y no:
digo una negación.
La digo al aire para esconderte de mí
y de todo lo que me he inventado y te he inventado,
para esconder la evidencia de estos capullos, botones, semillas.
Porque quiero dormir en mi madriguera de tierra y sal
lejos del mar que te trajo,
que tejió la arena
y las nubes,
azúcar
piedra
pedacito de estrella
multiplicidad de lados infinitos
que reflejan la luz de lo que no te dije ayer
y que tampoco te diré en el entramado fantástico del mañana.
Porque mañana me pedirás ayuda igual que hoy
y te la daré igual que ayer
porque dependo
de tu sonrisa
chau.
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