No queda de otra que a veces abandonar en plena furia, en pleno frío bajo el escombro de la casa aplastada.
No queda a veces de otra que abandonar al árbol en el follaje a la piedra en la playa. Abandonar la ola en su retorno al sol en plena noche, la flor en la tumba, la ceniza en la mañana.
Un grito de mono alerta que hemos de seguir el camino, y no queda otra a veces que el grito junto al brinco del furioso mono incansable que sólo abandonado se sienta al fin: Sin grito. En calma. En compañía de todo lo abandonado, del árbol, de la piedra, la ola, la flor, la ceniza. Quizá también una nube, un cielo al fin despejado o despellejado. Abandonar, porque siempre estará ahí. Y sólo abandonado Se hace Eterno.
Es la memoria el primer infierno, sé ahora, serpiente del antes silva en su silbido de fuego, jugo y juego sibilante su savia espesa. Sabe su suspiro a casi, sí, último aliento; viento suave, su susurro sin sino. Sílfide endemoniada e invisible, salve.
Salve, sí, porque ahora sé, su sed.
Deseo da sin suspiro sobrio y sé, la memoria el primer infierno es.
Agradable sorpresa la de encontrarme, al regresar a la casa después de un largo día, con un libro desconocido descansando en mi almohada. Una selección poética de José Ramón Medina, uno de los poetas más interesantes de...
Miento. No conocía al tipo hasta hoy, lo que lo hace más maravilloso. Aunque ni tanto, como dicen por ahí. No es sorpresa que yo conozca de literatura venezolana lo estrictamente necesario para graduarse de la escuela de letras de LUZ, que no es mucho, digo no sin vergüenza.
Total que me encuentro con el libro tirado en mi cama, lo tomo y lo hojeo: una linda edición de Lumen, que se parece a la de uno de mis libros favoritos de koanes del budismo chan. "La cosa viene bien" me digo. Pregunto, nadie da fe del libro. Es mío entonces.
Poco después de estarle hojeando el prólogo de Eugenio Montejo (vamos, sin miedo, que a ese sí que lo conozco) me llega la noticia de que en efecto me lo habían traído a mí. ¿Me compraron un libro? ¿Al fin? ¿Finalmente un libro y no más franelas que no uso? No. Se los habían regalado en la librería por comprar los materiales para construir una maqueta del sistema solar para mi primita y como no lo iban a leer, me lo trajeron. Ah, bueno, me dije, igual me contenta. Un libro que encontraron en los materiales para crear el sistema solar. Quizá sea el manual perdido de dios.
Lo vuelvo a hojear, ya en la sección de poemas, y me encuentro con este golpe.
Este soy yo. El que mira en ese espejo sin fondo. Ese soy yo: el pasajero de las aguas cerradas por el lodo y la piedra. Esta es mi cabeza, mi frente inválida, mis ojos que auscultan la profundidad de las cosas fluviales. Este es mi pecho que late oscuramente con ritmo que sube hasta las sienes, y a veces duele como un pájaro violento. Estas son mis piernas sosteniéndome en la calle, por donde voy a prisa, sin saber quién me llama y me socorre en la inutilidad de mis esfuerzos. Estos son mis brazos y mis manos y los dedos con los que escribo, mientras, a veces en la noche, pienso que es inútil toda esta larga y despaciosa espera, como si fuera un ave solitaria tendida en el espacio.
José Ramón Medina, Certezas y Presagios (1984)
Inmediatamente me remite a una personita que conozco, y a la que le tengo mucho aprecio; pero más que a la persona, me remite a un específico texto: "Me parezco a febrero" un texto que recuerdo estaba en este blog, pero que ahora no encuentro. Recuerdo también el haberle dicho a Evaly que yo me parecí también, según esos criterios, a febrero. Me parecí, y a la vez entonces me parecí a esto que leo.
Pasa mucho con estos texto que logran la maravilla -en el sentido viejo de la palabra- de hablar con uno mismo. A mí me parece meterse en agua profunda. Puede salir uno empapado o picado por quién sabe qué cosa. Sin embargo, igualito, así no escribas directamente de ti mismo, te pasa que un lunes cualquiera por la tarde te encuentras con con libro que te abre un espejo y pa'l agua.
Aún así, este es un espejo con destiempo. En mi caso refleja una poderosa realidad, pero antigua, como si fuera el himno de un pueblo perdido. Supongo que estas semillas de Hansel y Gretel que deja esta gente por ahí son espejitos de pueblos perdidos, invocan esas cosas que uno ya casi olvidó.
Espejito, espejito da duro, pienso. Espejito, espejito no tiene piedad. Le veo la fecha al poema: 1984. No me voy a poner a pensar como estos profetas de inodoro que están presagiando el apocalipsis de turno en el 2012; que por ser mi año de nacimiento me habla directamente a mí. Pero hay que ver que Einstein, con su lengua afuera y todo, algo intuía cuando decía que "El universo no juega a los dados". En fin, a José Ramón Medinalo pueden encontrar en la Europa, para los que están en Maracaibo; los que están en el resto del mundo, regondéense en su amplio abanico editorial, mientras yo me fumo un arguilito verde de envidia.
Busqué el marcador "Tu cuerpo" en papagoogle a ver qué tan rayado estaba. Los resultados fueron los siguientes:
Resultados 1 - 10 de aproximadamente 4.040.000 de "Tu cuerpo". (0,18 segundos)
Tales resultados se pasean desde algunos poemas, textos médicos, canciones de algún grupo de rock hasta algun vulgar reggeaton.
¿No les ha pasado? ¿Que a pesar de tener en manos una frase tan gastada tengan la necesidad imperiosa de usarla? Seguro alguno que otro respondería que no, que podría crear otra frase, que la recursividad de la lengua o qué sé yo.
Pero ni modo, no pude hacer otra cosa. Estas palabras simplemente me estaban taladrando el día. Por eso tuve que incurrir en la iteración:
A Ana
Tu cuerpo es un jardín de botones, Gritos que quieren descoserse en la aguja Flores que no son flores que serán flores a mi tacto. Y pétalos que tiemblan, y temblores pétalos en cada erizo En donde me enredo Para desabotonarme La vida.
Con la intención de practicar esto de la traducción, y además compartir uno de mis (no sé cómo llamarlo) favorito, les dejo esto. Las sugerencias y cambios hechos se pueden observar en Facebook.
Sin más preámbulo, señoras y señores: Taylor Mali.
Tony Steinberg: Brave Seventh Grade Viking Warrior by Taylor Mali
Have you ever seen a Viking ship made out of popsicle sticks And balsa wood? With tiny coils of brown thread for ropes, Sixteen oars made out of chopsticks, and a red and yellow sail made from a baby's footie pajamas?
I have.
He died with his sword in his hand and so went straight to heaven.
The Vikings sometimes buried their bravest warriors in ships. Or set them adrift and on fire, a floating island of flames. The soul of the brave warrior rising slowly with the smoke. To understand life in Scandinavia in the Middle Ages, You must understand the Viking ship.
So here is the assignment: The class must build me a miniature Viking ship. You have a month. And you must all work together. Like warriors.
These projects are what I'm known for as a teacher. Like the Egyptian Pyramid Project. Have you ever seen a family of four standing around a card table after dinner, each one holding one triangular side of a miniature pyramid until the glue dried? I haven't either, but Mrs. Steinberg said it took 90 minutes, and even with the little brother on one side saying, This is dumb! This is a stupid pyramid, Tony! You're going to fail this project. If I get Mr. Mali next year, my pyramid is going to be much better than this! And Tony on the other side saying, Shut up! Shut up! You little %#@! No, no, no, no, no, no, no! Keep holding your side or I swear I'll kill you after the glue dries! It was the best family time they'd spent together since Christmas.
He died with his sword in his hand and so went straight to heaven, which the Vikings called Valhalla.
Mr. Mali, if that's true, that you would go straight to Valhalla if you died with your sword in your hand, then if you were an old Viking and you were about to die of old age, could you keep your sword right by your bed so if you felt like you were going to die you could reach out and grab it?
I don't know if their gods would fall for that, but it sounds like a good idea to me.
Tony was out for a month before we heard what was wrong. And the 12 boys left whispered the name of the disease as if you could catch it from saying it too loud.
We'd been warned. The Middle School Head had come to class And said Tony was coming to school on Friday. But he's had a rough time. The medication he's taking has made all his hair fall out, and he's a little shy about it. So don't stare, don't point, don't laugh.
I always said I liked teaching in a private school Because I could talk about God And not be breaking the law. And for an Episcopalian kid who only went to church On Christmas and Easter, I sure talked about God a lot. In history of course, that's easy, Even the Egyptian Pyramid Project is essentially a spiritual exercise. But how can you study geometry and not believe in a God?
A God of perfect points and planes, Surrounded by angels and angles of all different degrees. Such a God wouldn't give cancer to a seventh grade boy. Wouldn't make his hair fall out from the chemo. Totally bald in a jacket and tie on Friday morning. And I don't mean Tony. Not one single boy in my class had hair; the other 12 had shaved their heads in solidarity. Have you ever seen 13 bald-headed seventh grade boys, all pointing at each other, all staring, all laughing?
I have.
It's a beautiful sight. And almost as striking as 12 boys six weeks later, now with crew cuts on a Saturday morning, outside the synagogue with heads bowed, holding hands and standing in a circle around the smoldering remains of a miniature Viking ship, the soul of the brave warrior rising slowly with the smoke.
Tony Steinberg: El valiente guerrero vikingo de séptimo grado
Por Taylor Mali
Traducción: Carlos J. Díaz.
¿Cuándo han visto ustedes a un barco vikingo hecho con palitos de helado
y madera balsa? ¿Con pequeños rollos de hilo marrón por amarras,
dieciséis palillos por remos, y una vela, roja y amarilla,
hecha con el pijama enterizo de un bebé?
Yo lo he visto.
Él murió con la espada en la mano y así se fue directo al cielo.
A veces los vikingos entierran a sus guerreros más valientes en barcos.
O los echan a la deriva encendidos, una isla flotante de llamas.
El alma del guerrero valiente elevándose con el humo.
Para entender la vida en la Escandinavia de la edad media,
tienes que comprender al barco vikingo.
Así que aquí está la tarea:
Deben construirme una versión miniatura de un barco vikingo.
Tienen un mes. Y todos deben trabajar juntos.
Como guerreros.
Por esos proyectos es que soy conocido como profesor.
Como el proyecto de la pirámide egipcia.
¿Cuándo han visto ustedes a una familia de cuatro alrededor de una mesa de juegos después de la cena, cada uno de ellos sosteniendo un lado triangular de una pirámide miniatura hasta que la pega se seque?
Yo tampoco lo he visto, pero la Sra. Steinberg dijo que le tomó 90 minutos,
y que incluso con el hermano menor a un lado diciendo:
“Esto es estúpido. ¡Esta es una pirámide estúpida, Tony!
Vas a raspar este proyecto.
Si me toca el Profe Mali el próximo año, ¡mi pirámide va a ser mucho mejor que esto!”
y Tony en el otro lado gritando:
“¡Cállate, cállate! ¡Tú @$&#&%&!
¡No, no, no, no, no, no, no!¡ No sueltes tu lado
o juro que te mato después de que se seque la pega!”,
fue el mejor momento familiar que habían compartido desde la navidad.
Él murió con la espada en la mano y así se fue directo al cielo,
al cual los vikingos llamaban Valhalla.
Sr. Mali, si es verdad eso de que si mueres con la espada en mano
te vas al Valhalla,
entonces si usted fuera vikingo viejo,
y estuviera a punto de morir de vejez,
¿Tendría la espada tan justo al lado de la cama
que si siente que se va a morir
la pueda alcanzar?
No creo que se pueda engañar así a sus dioses
pero a mí me parece una buena idea.
Tony faltó un mes a clases antes de que supiéramos qué pasaba.
Y los 12 niños que quedaban susurraron el nombre de la enfermedad
como si te pudieses contagiar de ella si la gritaras.
Nos lo habían advertido. La directora del liceo había visitado la clase
y había dicho que Tony vendría al plantel el viernes.
Pero él tuvo un contratiempo.
La medicina que toma le hizo caer todo el cabello,
y le da un poco de pena.
Entonces: sin mirar, sin señalar, sin reírse.
Yo siempre dije que me gustaba dar clases en la escuela privada
porque podía hablar de Dios
y no quebrantar la ley.
Y para un niño episcopal que sólo fue a misa
en navidad y en pascuas, yo sí que hablaba de Dios.
En la clase de historia es fácil,
incluso el proyecto de la pirámide egipcia es, en esencia, un ejercicio espiritual.
Pero ¿Cómo puedes estudiar geometría y no creer en Dios?
Un Dios de puntos y planes perfectos,
rodeado de ángeles y ángeles de todos los niveles.
Tal Dios no concedería un cáncer a un niño de séptimo grado.
No haría que su pelo se cayera por culpa de la quimio.
Totalmente calvo, enchaquetado y encorbatado en una mañana de un viernes.
Y no me refiero a Tony. Ni un solo niño de la clase tenía cabello;
los otros 12 se habían afeitado la cabeza en solidaridad.
¿Han visto ustedes a trece niños calvos de séptimo grado,
todos señalándose, todos mirándose, todos riéndose?
Yo sí.
Y es una vista hermosa. Casi tan dura como la de 12 niños,
seis semanas después, ahora con sus cortes de soldado, en la mañana de un sábado,
Crees que amas a la primavera y crees que es a ella solamente, pero te equivocas, como siempre. Amas al invierno también. Amas al invierno porque amas la primavera y amas la primavera porque amas el invierno; la primavera es un súcubo en el invierno: lo absorbe todo para parirlo todo meses después. Entre besos roba, entre besos pare, entre besos mata, entre besos da vida. Crees que amas a una pero siempre una es dos. Crees que amas a dos pero siempre besas a una. Crees que amas a la primavera y crees que es a ella solamente, pero te amas en ellas a ti, siempre.
Carlos J. Díaz *Kaze
Mientras trabajo en una traducción y otras cosas, para no dejar el blog en blanco.
Mario Benedetti, en un conferencia en el Museo Carriillo Gil, de la Cd de Mexico1979por Pedro Meyer
A vos que te fuiste, pero te quedaste.
Se nos fue Mario, ayer domingo, a los 88 años de edad. Como una pasita, su cuerpo. Como una seda, agüita agridulce, su poesía.
Lo comencé a leer en la escuela de letras, por mero accidente, cuando una chica me leyó sus poemas en Inventario. Desafortunadamente para la chica y afortunadamente para mí, por un apuro, dejó el libro olividado. No la volví a ver. No recuerdo su nombre. Pero todavía hoy recuerdo a Benedetti.
En el transcurso de mis pasos lo seguí leyendo, escuchando las críticas ya bien sabidas que le hacían, y de seguro aún hacen, los eruditos en letras. No es que esté mal que se la hagan, sino que algunos de ellos creen que está mal hacerlas mientras está tan reciente su muerte, y por eso pausan, por un tiempo.
Lo que no saben - ¿O sí? - es que Benedetti, como otros autores, trasciende su cuerpo. Está en sus letras.
Aurelio Asiain me hizo, hace ya algun tiempo, la aclaratoria de que estos no son haikus. No tienen el procedimiento. De eso comento mejor en esta nota.
Pero lo cierto es que, haikus o no, siguen siendo Benedetti.
Porque no hay mejor manera de despedirse:
Si en el crepúsculo el sol era memoria ya no me acuerdo.
La muerte invade de vez en cuando el sueño hace sus cálculos.
Los pies de lluvia nos devuelven el frío de la desdicha.
Las religiones no salvan / son apenas un contratiempo.
Después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida.
A nuestra muerte no conviente ni olvidarla ni recordarla.
Lo peor del eco es que dice las mismas barbaridades.
La mariposa recordará por siempre que fue gusano.
Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio.
Los hombres odian presumen sueñan pero las aves vuelan.
Me gustaría mirar todo de lejos pero contigo.
Puedo morirme mas no acepto que muera la humanidad.
Llueve si ruido pero bajo el paraguas funciona el beso.
Quisiera verte en vigilia o en sueños o dondequiera.
Ola por ola el mar lo sabe todo pero se olvida.
Una campana tan sólo una campana se opone al viento.
Ya todo es rojorojito, Mario. geranios rosas vino banderas sangre
Botella al mar esa que esperan todos y está vacía.
La poesía dice honduras que a veces la prosa calla.
Cuando reuní mis insomnios completos quedé dormido.
Dulces sueños, Benedetti. Te despertaré a ratos entre páginas.
Nota: Los poemas son del libro "Rincón de Haikus", editado por Alfaguara. El texto completo, online, se puede conseguir aquí. En Maracaibo, en algunas librerías, aún se consigue el libro, olvidado entre los estantes.
- Y ayer ¿qué pasó? - Lo mismo de siempre… el árbol despreció a una nueva pagina. - ¿Igual que aquel domingo? - Igual que ese mismo domingo cuando la misa terminaba y tus ojos se posaban en la rama doliente a los azotes de las gotas. - Sí, lo sé… como a esta luna menguante la azotan las fugaces. - Y… ¿Qué harás mañana? - Suceder una rosa. - ¿Hoy no las viste? siendo hoy el día del rojo ya yo te hacía en la librería de las ramas. - Y las vi con los ojos cerrados… enjoyándose en cristalinos suspiros de rocío. - ¿En mis recuerdos? - Sí, en tus recuerdos… y en mis delirios. - ¿Lirios? - Delirios, José, delirios, no es viernes para que tu Venus quiera mascar un aroma a lirios. - No importa… mi mamá tiene esa fragancia, y la regala a las paredes mojadas y a las rejas en óxido. - Yo no regalo mi rosa. - Pero me la prestas Andrea… - Tú me la robas… ¡Ladrón! ¿A dónde te la llevas? - A mis recuerdos, ya me cansé de llevar los mismos a los pétalos. - Tonto pescador… tonto, tonto pescador… los peces no comen pétalos. - Pero los sueños sí… y los sueños duermen en el azul del negro. - Y yo en el rosa de una cama que atestigua un diluvio eterno. - ¿Ya lo atestigua? - Ya hace tiempo… Ya tengo 7 años, ya estoy creciendo. - Y vieja serás a los 12. - Y humana seré a los 15, cuando derrame mis sueños en mi cuerpo y duerma mi alma en una pluma. - O en una rosa. - O en una rosa, José… - Y… ¿Qué pasará mañana? - Te veré José, vendiendo pescados y robando lirios… y quisiera verte, aunque eso sea ya mucho pedir, dejando gotitas en la rosa que en mi casa ya marchita. - Un pescado para tu can, un clavo para tus maderos, leche para la gata y un periódico viejo… Pero ¿gotitas? ¿Cómo se supone que dejaré gotitas? - Con el rocío de tu recuerdo. - Pues aunque la pecera llena esté, y el metal oxide con los años… la lluvia no menguará… pero no lo prometo, pues sé que falso será. - Déjame soñar. - Ya estamos soñando. - Ya estamos muriendo. - Ya es mañana. - Ya es domingo otra vez. - Y saturno ya se dio su banquete. - Y yo ya no soy yo. - Y yo ya no soy ya.
Nota: Este texto fue escrito hace 7 años, cuando tenía 17. Me sorprende encontrarlo, leerlo y descubrir que todavía no me molesta. Y también me sorprende encontrar la última frase "Yo ya no soy ya", pues quien lo haya notado entenderá que esa frase aparece en un texto de Federico García Lorca, al cual yo, a mis 17, no conocía.
Nota2: La imagen es la muerte, carta del tarot, según Dalí.
Que quiero hacer una autobiografía para Per-versos, cuyo trabajo felicito, ya que es el único notorio que se hace en favor de la literatura en la región. De hecho, hice el ejercicio de autobiografía: me dispuse a suponer, en breves líneas, el transcurso de lo poco que llevo de vida.
Supuse, por ejemplo, que cuando nací me tragué todos los tornados de esta ciudad. Desde entonces soy el viento, pero de nada de esto me entero. El viento me lo dijo cuando tenía 11 años: que yo era el viento, que él era yo y que no me quedaba de otra.
Luego, fue el crecer en donde no tenía que estar. De pie, en tierra, entre concreto, con gente de concreto y bien concreta. Yo soy el viento, un volver todo el tiempo. ¿Qué hago aquí?
Me convertí en un error. Un error que contaba el cuento de no ser un error. Contaba el cuento de ser feliz de ser la E de la calculadora. La ecuación que no da. El viento. Error. Un disque haiku.
Pero ni modo. Del error se hace un baile, Eternamente.
Carlos J. Díaz Kaze
Realmente fue una lástima el no poder participar. No pude confirmar mi deseo de asistir. Felicito a los que sí asistieron que, en maneras largas, a veces enredadas, a veces pobladas de hermosas imágenes, o a veces entre imposibles cavilaciones, tuvieron el valor de contarnos algo desde quienes son.
Y cantó Domingo Miliani, entre las páginas de una revista literaria que me regalaron, pero que había dejado atrás en la lista de cosas que leer cuando estuviera aburrido, o cansado de leer las cosas académicas, o las cosas literarias, o las cosas con más cosas que le sacan cosas a las cosas esas. Aquí transcribo la joyita, que me hizo recordar lo no olvidado, pero que, por si acaso, les doy, a ver si recuerdan mundos olvidados.
Una anécdota de Miliani:
Contaba Miliani que cuando su padre se enteró de que iba a estudiar literatura no estuvo de acuerdo. El padre era constructor y deseaba que Domingo fuera Ingeniero Civil.
- ¿Literatura? – le preguntó - ¿Qué es eso? Yo siempre dije que usted no iba a servir para nada.
Años más tarde, ya graduado Domingo, su padre le volvió a preguntar que para qué servían sus estudios. Domingo le respondió amorosamente:
- Para nada, viejo. De no servir para nada también se hace una profesión. Es una cuestión de sistema métrico. Usted mide el mundo en metros cúbicos de cemento. Yo aprendí a medirlo en versos. Ninguno de los dos es mejor. Sólo son dos sistemas métricos diferentes.
Y un poema de Miliani:
Cuerpo largo camino se extiende entre ayer y el infinito no temas deja recorrerlo hollarlo con los dedos o la boca no recuerdes el final está allí en el gemir de un pájaro la lluvia atardecida una hoja extraviada sin caer un siempre recomienzo tu cuerpo es solamente cuerpo-espacio-luciérnaga.
Nota: tomo ambos textos de la revista COMARCA, Año III, Nº 3, Septiembre 2008, Mérida -Venezuela.
En un arranque por leer poesía de la primera mitad del siglo pasado, revisé los poemas de María Calcaño. No estoy muy acostumbrado a leer poesía zuliana, así fue trago de licor desconocido para mí. Nada mal, sin embargo. No tardé mucho en embriagarme dulcemente. Sobretodo con un eco de no sé qué, de otro poema de Aurelio Asiain, que al leer al Calcaño, recordé.
Aquí el poema de María Calcaño:
¡Qué fina arena pisas que no rompe tu aliento! donde se acuesta el viento i hai una llamarada interna que quema las voces.
Como los pájaros se duerman caerá una lluvia fina sobre tus pasos i alumbrarán mis hombros i estaremos silenciosos para que la risa nos dure.
¿Habrás de ser tú el que buscará mi corazón? ¡Qué linda es la noche sobre tu boca sin preguntas!
La espuma del mar salpicó tus miradas cuando me amaste.
La lluvia te brilla en la boca cuando soplan los vientos i se llevan las nubes tus pasos leves con la arena.
Te cubriré el rostro con mi brazo desnudo.
María Calcaño, 1940
Y este el poema al cual me recordó:
DE QUÉ MODO SE ESCRIBEN LOS POEMAS
De qué modo se escriben los poemas, no sabría decirlo y sin embargo, como en el duermevela, la otra noche, el sueño me vencía mientras riendo me llamabas al día y yo bogando entre dos aguas respondía es verde la hiedra a tu pregunta por la hora de irnos, y es tan lenta: desde dónde me reía contigo agradeciendo tenerte aquí a mi lado todavía donde yo peso ahora y tú pesabas cerca entonces, fluyendo, desde dónde al disiparse me llamaba, urdimbre de mi lumbre saciada, la espesura sonámbula de sílabas de vaho movida por la luna y la redonda plenitud de tus nalgas en mis manos, fruto de luz madura entre las sombras donde sediento bebo sin saciarme de ti, sumido en ti y a tus orillas siempre llevado, a mis orillas, alba de mí lo que no llamo con mi nombre aunque lo llame mío ya en tu lumbre desposeyéndome: saliva, labios, humedad de mi aliento y ese tacto mío con que te tocas, desde dónde llamándome a mi pulso, mi extraviado temblor de agua profunda en la que eres estrellas en silencio, luz del fondo en un pozo por el que yo desciendo lamiendo las paredes, lenta fiebre que busca demorándose la oscura nuez de tu ano y tu sabor de savia: yo soy en ti la hiedra y la adherencia sedienta desatada, soy la oscura avidez de lo oscuro, soy la lengua y la sed reclamándote a la lengua de tu piel, soy el hambre a la deriva devorándose, lengua que claudica de las palabras y mudez que guía la voz del extravío, espesa urdimbre que la luna evapora, soy la sombra y la sed, soy la lengua y no sabría de qué modo se escriben los poemas.
Aurelio Asiain.
No, no tengo una razón específica para relacionarlos. La verdad es que, dentro, hicieron eco con un no sé qué, que se hicieron eco entre ellos. La imagen es de Ahermin, en Deviantart
Cada vez que me decía que retornaría a mis labores del blog, desde mis muy vívidas y vividas vacaciones decembrinas, me asaltaba una hallaca y, sin escapatoria posible, me obligaba a comerla. Hoy, finalmente, acabé con la última de ellas, tomé el último trago de ponche crema, y quité las luces del pesebre. La señorita Anaranta se ha enterado de esto y, por lo tanto, me ha puesto aquí frente a la columna a ponerme a trabajar con mis propósitos del nuevo año.
Entonces aquí está lo prometido, la continuación del trabajo iniciado en el 2008, el libro de Darío Lancini.
Que con esto se terminen de cerrar las puertas de ese, ahora, viejo año.
Gracias por la paciente espera. Aquí tienen a Lancini:
Palíndromos con título:
NAVES Son dioses ilusos. Se van. ¡A babor! ¡A remar! Al oír a Dante Lao-Tsé revela el alba. Homero es ídolo. Solázalo, Sol. Odiseo, remó. Háblale al Everest o al Etna, Darío. La ramera robaba naves. S.O.S. Ulises, oídnos. Se van.
SÍSIFO Pausado poeta, lee. Solo ibas, sereno. Tal poeta yo soy. Orad. Ni paranoico me emocionará Píndaro. Yo soy ateo, Platón, eres sabio lo sé. El ateo poda su apoófisis.
¡OJO! Lenin el ojo revive rasurada la barba. La paloma anida la Paz. Era ruso vital. Repuso su redil. Lenin el ateo pobre puso su país -URSS-Rusia-, puso superbo, poeta. Lenin el líder usó superlativo su rareza paladina. Amó la palabra. Balada rusa: "Revive, rojo Lenin, el ojo..." LA MAR ¡Ah! El anís es azul al ocaso. Claro, la canícula hará mal. Alejábase bello sol. ¡Sumerge la usada roda! A remar. ¡A La Habana, bucanero Morgan! Oleaje de la mar... ¡Al remo! ¡Corre! Playas... Ay, al perro comer la rama le deja el onagro, morena cubana. ¡Bah! A la ramera adorada su alegre muslo sol le besa. ¡Bajel a la mar! ¡Ah! Alucina calor al cosaco. La luz asesina le hará mal. REY AYER Lear gime: -Yo herido diré hoy: Yo solo soy o dios o loco. Oí mares y ares. Eras, Edades, oíd a la turba: -"Reo y rey... ah. Oye la ley, o ataca. A dudar, ¡oh! Ayer Lear era el Sol. Lear aparecerá. Para ellos Lear era el Rey. Ahora duda. ¡Ataca! Oyer la ley." -Oh, ayer yo era brutal. Adiós, Edades. Ares era y será mío o coloso ido yo solo soy. Yo herido diré hoy: Emigra el Rey ayer. EDIPO La turba brutal acata. Yo solo pasaré. Sus eras arrasaré. Ve y oye, te dice. ¡Domina, Edipo, la torre derrocada! No yerres, Edipo Rey. Oblígales a la paz. ¡Oh!, al nocivo Layo gimen. El ara yo pasaré veloz o le verás apoyar al enemigo. Ya lo vi con la hoz. A Palas el ágil boyero pide ser rey o nada. ¡Corre! ¡Derrótalo! Pide ánimo. Decídete y oye. Verás, arrasaré sus eras. Apolo soy. ¡Ataca! La turba bruta lo pide.
ZEUS Asoma, vate o poeta. Vamos a soñar. Átropos asoma. Vamos a oír las Eras. Oíd: Se ata, se desata, es ágil, es Zeus. Asoma Venus o nada nos une. Vamos a Suez. Se liga, se ata, se desata: es Dios. Ares al río asoma. Vamos a soportar años. Asoma, vate o poeta. Vamos a Suez. SAGRADA SALOMA Oye, falsario, oye, Judas, usé joyas. ¿Odiará su amo las arcas? Al río, yo el orador, de paseo iba, solo iba. ¡Sinaí!, resonó tu acorde. Paranoico Mesías, ¡oh!, a Dios oirás. La fe te mide, rey o rabí cautivo. Yo vi tui acíbar. Oye, redímete. ¡Falsarios, oíd! Ah, ¿osáis emocionar a Pedro? Cauto no sería, ni sabio. Lo sabio es a Pedro dar óleo y oír la sacra saloma. Usa raído sayo Jesús -aduje yo. Oirás la fe. Yo amo las adargas. ARIES ¡Oír! Eso pitonisa dice: -"Te paseas, ráfaga. Mal año. Todo de argén y oro se divisa al alba Hería la ácida saeta. Sí, era reo. Lo dirá Zodíaco. Ya dan oro, coronel Iván. Irá zarina, cédela. Nerón a ti te acoge, icono caído. Y eres acusado. No das ucase. ¿Rey o diácono ciego? ¡Cae, titán! Oren. Al edecán irá zarina, vil en oro coronada." -Yo caído zar, ídolo era. ¿Reís, atea sádica? Al aire háblale así: "Vid es oro y negra edad otoñal amaga. Farsa es apetecida, si no, tipo serio se irá." ACRA SACRA Bar Benigno ron. IVRE: -¡Beban, aves! Yo bebo, níveo Noé. ¡Vino! (Y Noé llenó copas) ¡Salud al amor! Ganó la zorra Noche. Ríe, rata rara, la nave sacra lene se va. ¡Sal y arroz a la cava, león! Amo la pacífica paloma, Noé. La vaca, la zorra y las aves en el Arca se van al Ararat a reír. ¡Eh! Con arroz al onagro mal adulas, sapo. Con el león, yo, níveo Noé, vino bebo. Y se van a beber. ¡Vino, ron, ginebra! ¡Barca Sacra! AMOR NEOLATINO Cada gorda cínica se daba al abad. ¡Es Roma!, la abadesa irá. -"Me van a reconocer". A la droga se daba alegre. -"Me adulas, amor. El poeta oirá si me adulas, ¡amoral! A la Roma la reumática la Luna dábale luz a Roma la secular ¡Ah, corred, amoral!" Itálica famosa..., late la duda; laico no conocí la fe. Se daba. La abadesa se daba a la droga. Ríe. Reír es amar. Ama, se ríe, reirá. Se daba al oneroso reno la zorra. El abad anula la saturnal. Ululan. Acaba la bacanal. Ululan. RATAS A LA LUNA Dábale arroz al oneroso reno la abadesa. Ríe. Reír es amar. Ama, se ríe, reirá. Gorda la abadesa sedaba al abad. Ese fálico no conocía la duda letal. Asoma fácil Atila. Roma derrochará luces al amor azul. El abad anula la cita. ¡Muera la moral! A Roma saluda emisario ateo: "Plemora"-saluda. Emerge la abadesa gorda. La reconocerán. ¡Ave María! Se daba. Al amor se daba la abadesa cínica drogada con Ítalo en Roma. DIOS Oíd. Ahora dudará Roma. INRI Roma INRI ¿Vive Dios? A dudar. ¡Oh! "Azul yo soy". "Amo la parca saloma". Raro murió Él. Le oí. ¡Vive, rey! Os amo. Toda duda habla. Os acosa. Dudas: ¿Amar..., odiar? Te das la fe falsa Barrabás. A Dios oí. Dimas adujo: "Cínico tu fe refuto. Era rey y era reo. Tu fe refuto Judas. A mi Dios oí" Das a Barrabás la fe falsa de traidor. Amasa dudas: ¿Ocaso..., alba? Ha dudado Tomás. ¡Oye! ¡Revivió Él! Le oí rumorar. "Amo la sacra paloma". "Yo soy luz". Ahora dudas oí de vivir. Ni a morir ni a morar. A dudar. ¡Oh! ¡Adios! Oíd...
Mi sorpresa fue grande cuando me enteré de que Darío Lancini era conocido en Japón. Aquí en Venezuela, país donde Lancini nació, esta es joya no muy conocida ni dada a leer entre los círculos de lectura.
Llegué a conocer su obra por pura casualidad cuando Neida Atencio, excelente escritora Zuliana de poemas para niños y adivinanzas, me mostró su libro. Quedé maravillado. Pero admito, con la cabeza baja, que por ser venezolano, no le presté demasiada atención. “Habrá mejores en otras partes del mundo” me dije.
Desde Japón, ahora, me dicen que no hay.
Es por eso que me doy a la tarea de, durante las próximas publicaciones, como regalo de navidad, mostrar a este escritor de palíndromos. La meta es transcribir, completo, su libro: Oír a Darío.
Palíndromos sin título:
Yo hago yoga hoy.
Yo sonoro no soy.
Yo corro, morrocoy.
Leí, puta, tu piel.
Adán alaba la Nada.
Adán no cede con nada.
Roma no cede con amor.
Adán aloja bajo la Nada.
Dábale amor a Roma el abad.
Abad, Ud. sin anís dudaba.
¿Son ruidos acaso diurnos?
Onán era rey y era renano.
Oirás la fatal plata, falsario.
No te comas la salsa, mocetón.
Son robos, no sólo son sobornos.
Sonrieron las acosadas ocas al no reírnos.
Abanico con amoníaco cocainómano cocinaba.
Adán no cede con Eva y Yavé no cede con nada.
Adán no cede con amor y Roma no cede con nada.
Somos Adán y Eva Yavé, ¿Y nada somos?
Atlas, abre ya los ojos o la yerba salta.
Salta se liga se ata se desata es ágil es Átlas
Seas árbol o dios la fe falso ídolo brasa es. Romano coloso superbo se sobrepuso sólo con amor.
¡Ánimo! Derrótalo ya, Colocolo Cayó la torre ¡Domina!
Palíndromos con título:
AMOR AZUL Ramera, de todo te di, Mariposa colosal, sí, yo de todo te di. Poda la rosa, Venus. El átomo como tal es un evasor alado. Pide, todo te doy: isla, sol, ocaso, pirámide. Todo te daré: mar, luz, aroma.
EVA Y ADÁN Al oírnos sonrió la Nada, Yavé.
ACIDA SAETA Al abad anonadaba la atea sádica.
ALÁ Yo soy de Mahoma el dios. Oídle a Mohamed. Yo soy Alá.
AMOR A DIOS Ateo perecerá. Paz. Apareceré, poetas Oíd a Roma.
LATO ¿Tres, seis o nueve? Sólo se ve Uno, ECO: ¿Dos o doce o nueve? Sólo se ve Uno. Sí, es SER Total.
AVES Oros coge Ícaro Llama, ora. Cien aves se van e Ícaro ama. Llora, ciego coro. Se vá.
ADÁN ¿Yo soy yo?... Dudo. DIOS: Ah, el ateo paranoico me emocionará, poeta. ¿Le has oído? Dudó y yo soy nada.
___ ___ ___ ___ ______ ___ ___ ______ Esto al sabio diré: -Habla la Nike- "Pasajero se corta sus atroces orejas" A Pekín al alba, herido ibas, Lao-Tsé. ______ ___ ___ ______ ______ ___ ___ ___ ___
___ ___ ______ ______ ______ ___ ___ ______ Esto a las ateas diré: "Hoy yo soy yo". Sólo dile esto a Mao Tsé: "El ídolo soy yo, soy yo". Herid, saetas, a Lao-Tsé. ______ ___ ___ ______ ______ ______ ___ ___
ODA ROMÁN:En amoroso lecho, honorable dama, hoy os ama Román enamorado. TERESA: Seré toda, Román, en amor, ama soy. ¡Oh, amad! EL BARÓN: ¡Oh! ¡Oh, celoso Román enamorado!
EL RÍO Asoma Venus. Osiris, ¡oh! Asegurada la balsa río Elba Fénix inefable oirás la balada. Ruges, ¡ah! Osiris os une. Vamos a oírle.
SAETAS Al no reírnos oh, Camacho oirá en la boda devorar a su amada. Droga le dieron. No reí de la gorda dama; usa raro vedaddo balneario. ¡Oh, Camacho! Sonrieron las ateas.
Me salí del entramiento habitual para mirar la luna mientras tocaba una ocarina. Descubrí, con mucho agrado, que se me daba bien ese instrumento, aunque no fuese más que una réplica sacada de un juego de video. Lo cierto es que a la luna pareció gustarle mi tonada ya que, mientras tocaba, he sentido como me ha mirado ella a mí. Ah, bueno -me dije- entonces la miro yo a ella también.
Y justo después de mirar a la luna, abre la puerta y se entrega al humo, las luces tenues y todo ese jazz. Sonaba un tango, y ella estaba en la pista de baile, esperando para invocar un piso. Dejó el libro en una mesa, no se fijó de quién, y le dio la mano. Bailó el tango.
La ciudad no eras vos No era tu confusión de lenguas Ni de sexos No era el cerezo que florecía – Blanco – Detrás del muro Como un mensaje de oriente No era tu casa De múltiples amantes Y frágiles cerraduras.
La ciudad era ésta incertidumbre La eterna pregunta ¿Quién soy? Dicho de otro modo ¿Quién sos?
“De quién el tango” le preguntó. “De Cristina Peri Rossi” le respondió, se acomodó la falda, y se sentó. Él buscó un cigarrillo en su bolsillo y se lo dio. Ella lo encendió con el que se le acababa.
Pensó entonces en lo que le habían dicho, que la luna era un punto definitivo, ahí en la noche. Que las estrellas son puntos y seguido. Pero la luna no, la luna es definitiva. “Aja, ¿Y por qué se repite? ¿No es definitiva, pues?” Le dijo ella en medio de una bocanada de humo. “Qué se yo. Quizá lo definitivo se repite, para acabarse siempre otra vez”
Entonces se derritieron las paredes, la barra, la música, el humo. Sólo ella y él quedaron. Ella y él y un árbol que deshojaba páginas escritas. Ellas las miró caer. Él tomó una y la leyó.
“Te has ido Y una luna sucia flota sobre el agua Te has ido Y ya no me queda nada por hacer Solamente meterme al lago, Coger con cuidado a la luna sucia Y limpiarla con mi manga”
Entonces el piso se invocó. Era uno de agua. Él comprendió que no necesitaba tener raíces, el árbol aquél, que ya no tenía hojas sino plumas; y que ya no necesitaba mirar a la luna en el cielo, pues ella ahora bailaba, ahí, en el agua. “… como una luna en el agua.”
Se me ocurrió, mientras veía la sonrisa del gato de Cheshire sobre el obelisco de la plaza de la república, que la gente de esta ciudad podría tener cosas interesantes que decir sobre la luna. A todas estas, la literatura, los mitos y las cosmogonías las hacen los pueblos y este pueblo del lago es, definitivamente, uno. Entonces, pensé, seguramente habrá una luna muy interesante que descubrir en su imaginario. Fue por eso que les hice un seguimiento a unos cuantos, de distintos sexos, etnias, edades, y círculos sociales para poder registrar al astro que tanta curiosidad me da. Estos fueron algunos resultados.
Una estudiante de medicina aseguró que “la luna era de queso, pecorino, amarilla y con puntitos. Que hay días que sí tiene conejo, y hay otros días que no. Hay días que está en una cueva en la que no hay nada” Entonces sonrío y me dijo “Me cambió la vida, mucho. Pero ahora me da igual, le tengo aprecio. Claro, ya no estamos hablando de la luna – el satélite” Yo sonreí también, pues conozco a esa luna de la que hablaba la pre médico, pues también a mí me cambió la vida.
Otra estudiante, esta vez de letras, me dijo “Tiene control sobre todo, y uno no puede evitarlo” hizo una pausa, como recordando algo, y entonces concluyó “y da arrechera*” Esa misma noche aproveché encontrarme con una amiga de una amiga, que no me conoce mucho, y le pregunté. Su respuesta fue “Ajá, ‘ta ahí. ¿Qué tenéis? ¿Estás tú con tu vaina de la wicca todavía?” Yo no respondí con más que una sonrisa.
Una de las respuestas más elaboradas la obtuve de un compañero de la biblioteca, el que me dio un discurso sobre la luna mientras ayudaba a un niño a realizar una maqueta de un Ipod de anime. Su respuesta fue algo así “Es el satélite de la tierra, el único que tiene. Rige los aspectos psíquicos del ser humano, porque rige el agua y el agua en el ser humano es el 70%. Además que el líquido es emoción, entonces rige todas las emociones de los humanos. Ahora, los seres auto realizados no dependen de la luna. Crean su propia luna interna para que la luna de afuera no los afecte. No dependen de los cambios. La luna hace eso, cambios. Cambia todo, la marea, las cosechas, los humores, todo. Pero los seres auto realizados trabajan con el sol. Así llenan de energía positiva a sus moléculas crísticas*. Los que trabajan con la luna son magos negros, llenan sus moléculas crísticas de la energía lunar, que es negativa. Es una energía fría, opaca, negativa, la de la luna. Aunque también es muy maternal”
En el segundo que me volteo, otra compañera de trabajo me da su opinión “La luna es una más de las cosas hermosas que creó Dios”
Los niños no tardaron en responder, ahí mismo formaron debate:
“Es bonita. La luna es muy bonita, cuando está llena. Ah, sí, y cuando está de piquito” Aquí debo acotar que sonreí, porque recordé la luna que me hizo escribir esta nota.
“Es un planeta congelado” Dijo otro de los niños.
“No sé, es una estrella” Dijo otra compañera de trabajo, y luego agregó “¿No tiene luz propia?” “No, no tiene luz propia” Explicó la supervisora del personal “por eso es que tiene 4 fases, porque refleja, a distintos grados, la luz del sol”
Me sorprendió ver tantas opiniones diversas, de gente que reflexiona sobre la luna, gente que simplemente acepta las verdades ya dichas sobre la misma, o gente que la siente como representante de algo negativo. Pero lo cierto es que esta parece ser la luna de Maracaibo. Un baile en el lago que guarda historias íntimas, es de queso, planeta congelado, ente negativo que no tiene luz propia, y reina de las aguas y la magia negra.
Yo, particularmente me abstuve de dar mi opinión acerca de la luna en cada mini entrevista, ya que no quería ensuciar la fuente. Mas lo cierto es que para mí, la verdad, es todo eso y más. La luna es una vieja amiga, es un viejo, amor, es un planeta congelado en el interior (recordemos a las sombras y la luna del tarot), regente de las emociones y las aguas, y creación hermosa de quién sabe quién que se emborrachó la noche de la creación. Quizá Li Po fue Dios y creó a la luna en su borrachera, y finalmente fue tragado por su creación. Quizá ese sea el destino de todo creador. Quién sabe.
Pregúntele a la luna.
Carlos J. Díaz Kaze
*Arrechera: en el dialecto marabino significa rabia. Personas de Colombia, respiren. *Crísticas: aunque el DRAE no conoce el término, aparentemente tiene que ver con Jesús Cristo. Crístico es entonces aquello que viene o pertenece a Cristo.
** Aquí un video que realizó Nox para sondear la opinión del marabino sobre el lado oscuro de la luna. Lo que nadie supo era si se refería a Pink Floyd o a el "verdadero" lado oscuro de la luna.
Para mi trabajo de tesis me serví de un manojo de cartas tarot. Sí, las mismas que los adivinos, o las páginas web automatizadas, usan para poder predecirte si tu novio te dejará o no, si tu esposa tiene otro, o si ganarás la lotería y con cuál billete. Claro, yo no usé las cartas para predecir el futuro de mi trabajo, como muchos podrán pensar; sino que me valí de ellas para poder interpretar poemas, ya que, si el tarot puede interpretar gente, ¿por qué no poesía?
Para no irme por los caminos más complicados, ya que estaba comenzando con esa investigación (Todavía hoy la continuo, sólo que con otros textos), elegí un poeta cuyas imágenes estuvieran relacionadas culturalmente con el imaginario del tarot. Nada más y nada menos que a Lorca. Éste fue el poema con el que más me agradó trabajar: “Romance de la luna, luna” del romancero gitano.
La luna vino a la fragua con su polisón de nardos. El niño la mira, mira. El niño la está mirando.
En el aire conmovido mueve la luna sus brazos y enseña, lúbrica y pura, sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna. Si vinieran los gitanos, harían con tu corazón collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile. Cuando vengan los gitanos, te encontrarán sobre el yunque con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna, que ya siento sus caballos. Niño, déjame, no pises mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba tocando el tambor del llano. Dentro de la fragua el niño, tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían, bronce y sueño, los gitanos. Las cabezas levantadas y los ojos entornados.
Cómo canta la zumaya, ¡ay, cómo canta en el árbol! Por el cielo va la luna con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran, dando gritos, los gitanos. El aire la vela, vela. El aire la está velando.
Federico García Lorca
Hay muchas cartas aquí, pero mencionaré sólo a nuestra protagonista: La luna. Nuestra damita plateada tiene, como ya dije en otra entrada, el puesto número XVIII entre los conocidos Arcanos Mayores, que en el tarot representan los grandes misterios. Mas la luna, entre todas las cartas del tarot, se corona reina de los misterios: es el reino de lo oscuro y de lo secreto, donde van a parar todas las cosas en las que no queremos pensar o aceptar. Es el reino de la sombra de las que nos hablaba Jung.
En el poema la luna es la danzarina diosa que baja a llevarse a un niño que, inconsciente de su realidad, no se da cuenta de que ahora pertenece al reino de la dama. Entre hermosas imágenes que, luego me di cuenta, aludían a otras cartas, la luna se pasea dibujando su realidad, llevada de la mano del poeta. “Niño, déjame que baile. / Cuando vengan los gitanos, / te encontrarán sobre el yunque/con los ojillos cerrados”. Siempre sabiendo el destino de las cosas a su alrededor de antemano, es símbolo de lo femenino y su intuición (Aunque, sí, muchas veces me he preguntado si esto pertenece sólo a lo femenino) que sabe todo sin saber, como la sabiduría taoísta. Resulta curioso que el niño, inocencia, estrellita que llevamos dentro, capacidad de sorpresa; esté preocupado por la luna ante los gitanos ¿qué será lo que teme que le hagan? ¿Pueden hacerle algo?
Al final el niño está junto a la luna en su reino. La inocencia se queda, entonces, entre las sombras, y nosotros, adultos, gitanos, la lloramos en la fragua.
Alguna vez escuché que este niño es la estrellita que siempre sale al lado de la luna. ¿Sabe alguien algo de esto?