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domingo, marzo 15, 2009

Porque esta mañana un pájaro cantó


Y cantó Domingo Miliani, entre las páginas de una revista literaria que me regalaron, pero que había dejado atrás en la lista de cosas que leer cuando estuviera aburrido, o cansado de leer las cosas académicas, o las cosas literarias, o las cosas con más cosas que le sacan cosas a las cosas esas.
Aquí transcribo la joyita, que me hizo recordar lo no olvidado, pero que, por si acaso, les doy, a ver si recuerdan mundos olvidados.

Una anécdota de Miliani:

Contaba Miliani que cuando su padre se enteró de que iba a estudiar literatura no estuvo de acuerdo. El padre era constructor y deseaba que Domingo fuera Ingeniero Civil.

- ¿Literatura? – le preguntó - ¿Qué es eso? Yo siempre dije que usted no iba a servir para nada.

Años más tarde, ya graduado Domingo, su padre le volvió a preguntar que para qué servían sus estudios. Domingo le respondió amorosamente:

- Para nada, viejo. De no servir para nada también se hace una profesión. Es una cuestión de sistema métrico. Usted mide el mundo en metros cúbicos de cemento. Yo aprendí a medirlo en versos. Ninguno de los dos es mejor. Sólo son dos sistemas métricos diferentes.

Y un poema de Miliani:

Cuerpo
largo camino
se extiende entre ayer
y el infinito
no temas
deja recorrerlo
hollarlo con los dedos
o la boca
no recuerdes
el final
está allí
en el gemir de un pájaro
la lluvia atardecida
una hoja extraviada
sin caer
un siempre
recomienzo
tu cuerpo es
solamente cuerpo-espacio-luciérnaga.

Nota: tomo ambos textos de la revista COMARCA, Año III, Nº 3, Septiembre 2008, Mérida -Venezuela.

sábado, mayo 19, 2007


Un pequeño duilfo viento llega al hogar de todas las letras. Es esta una casa fea, muy fea. Refea les digo. Pero el viento le toma cariño - No lo saben ustedes pero el viento le tiene mucho cariño a los lugares, muchas veces más que a las personas - y hace de esta casita, su hogar. Desde entonces el viento se empapa de todas las letras, aprende a leer las piedras y los caminos, las estrellas y los colores invisibles; aprende que no solo se lee en los libros, pero de todas formas hace de libros las paredes de su alma. Es un trabajo difícil, pues si cada libro es ladrillo, solo al leerlo puede ser colocado; y el alma del viento es un gigantesco laberinto en espiral.
El viento hace sus viajes, conoce al mar, ama al mar y se empapa de mar, pero siempre regresa a esta su casa, la casa fea de las letras. Conoce a la luna y destruye su propio mundo y vuelve a la casa fea de las letras. Conoce al fénix, escondido en una mujer de espinas, y quema las cenizas de su mundo, dándole un poco de la esencia del fénix. Conoce al cielo y surge una nueva estrella de reconstruir su mundo, pero siempre tiene a la casa fea de las letras. El viento en esta casa también conoce a seres curiosos. Una rosa blanca, una mujer de oro tan vacía como el abismo, y una mujer de espinas, ya antes mencionada. Las ama, el viento entonces las ama. Claro, nunca como al mar, puesto que el amor del mar y el viento es viejo y poco comprensible. Nunca tampoco como el amor hacia la Luna, ni el amor perenne entre el cielo y el viento. Pero el viento las ama. Ahora, ellas siempre estuvieron muy ciegas de esto. ¿Amaron al viento? no se sabe ni importa. Ellas no estuvieron dentro del viento. No como otros personajes importantes, los siempre vivientes en esta casa: Poetas que querían dar a luz a poetas. En esto el viento tuvo mucha duda ¿es el viento un poeta? aún lo duda. El viento es viento y nada más. Así como la gacela es gacela, salta y nada más.
Así el viento vive y ama este hogar suyo. Sale y vuelve, revuela y reentra. Va al mundo de las palabras en otras lenguas y vuelve a sí mismo, espiralmente se balancea entre los arboles y hojas y siempre vuelve. Conoce más personas, más poetas, más cariños y más aprende el viento. Les puedo decir que el viento aprendió con certeza que no sabe nada y que tampoco importa mucho. Fue entonces que el viento comprendió que el camino había terminado.
El viento se despide de ustedes señores, que también hoy se van de esta casita fea que tanto queremos, o que por lo menos yo tanto quise. Les deseo suerte, como se que ustedes también me la desean a mí. Ya es hora de abrir las puertas de mi mundo, desde hace mucho tiempo en reconstrucción, y que vuelvan a fluir las letras por mis manos, como hojas en el viento.
Ya los tiempos son cariñosamente distintos. Sonrío al horizonte y repito lo que dice mi hermano "Futuro bonito, el futuro es bueno". Son lo que creen, son lo que saben, son lo que sienten. Vívanse, en sueño, nunca se lo tomen demasiado en serio. Son palabras de otra parte que quizá no visiten, quizá sí.
En el corazón del viento siempre estarán, y así una parte de ustedes siempre estará en vuelo.
Felicitaciones Letrados. El viento ahora tiene que partir a dibujar su inmortalidad.
Palabras personales:
Andreina, mujer de oro: Abre la boca y aspira mundo
Blanca, Rosa: Floreces increíblemente, volveré por tu vida para contarte algo y hacerte reír
Vanessa, Fenix de espinas: .... Gracias por el fuego, ya esta a punto de abrirse la puerta. Ya casi vuelvo ahí, ya casi. Espero, REALMENTE espero que tengas razón.
Adios señores, y feliz juego.