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martes, mayo 05, 2009

En el parque del jueves




- Y ayer ¿qué pasó?
- Lo mismo de siempre… el árbol despreció a una nueva pagina.
- ¿Igual que aquel domingo?
- Igual que ese mismo domingo cuando la misa terminaba y tus ojos se posaban en la rama doliente a los azotes de las gotas.
- Sí, lo sé… como a esta luna menguante la azotan las fugaces.
- Y… ¿Qué harás mañana?
- Suceder una rosa.
- ¿Hoy no las viste? siendo hoy el día del rojo ya yo te hacía en la librería de las ramas.
- Y las vi con los ojos cerrados… enjoyándose en cristalinos suspiros de rocío.
- ¿En mis recuerdos?
- Sí, en tus recuerdos… y en mis delirios.
- ¿Lirios?
- Delirios, José, delirios, no es viernes para que tu Venus quiera mascar un aroma a lirios.
- No importa… mi mamá tiene esa fragancia, y la regala a las paredes mojadas y a las rejas en óxido.
- Yo no regalo mi rosa.
- Pero me la prestas Andrea…
- Tú me la robas… ¡Ladrón! ¿A dónde te la llevas?
- A mis recuerdos, ya me cansé de llevar los mismos a los pétalos.
- Tonto pescador… tonto, tonto pescador… los peces no comen pétalos.
- Pero los sueños sí… y los sueños duermen en el azul del negro.
- Y yo en el rosa de una cama que atestigua un diluvio eterno.
- ¿Ya lo atestigua?
- Ya hace tiempo… Ya tengo 7 años, ya estoy creciendo.
- Y vieja serás a los 12.
- Y humana seré a los 15, cuando derrame mis sueños en mi cuerpo y duerma mi alma en una pluma.
- O en una rosa.
- O en una rosa, José…
- Y… ¿Qué pasará mañana?
- Te veré José, vendiendo pescados y robando lirios… y quisiera verte, aunque eso sea ya mucho pedir, dejando gotitas en la rosa que en mi casa ya marchita.
- Un pescado para tu can, un clavo para tus maderos, leche para la gata y un periódico viejo… Pero ¿gotitas? ¿Cómo se supone que dejaré gotitas?
- Con el rocío de tu recuerdo.
- Pues aunque la pecera llena esté, y el metal oxide con los años… la lluvia no menguará… pero no lo prometo, pues sé que falso será.
- Déjame soñar.
- Ya estamos soñando.
- Ya estamos muriendo.
- Ya es mañana.
- Ya es domingo otra vez.
- Y saturno ya se dio su banquete.
- Y yo ya no soy yo.
- Y yo ya no soy ya.



Nota: Este texto fue escrito hace 7 años, cuando tenía 17. Me sorprende encontrarlo, leerlo y descubrir que todavía no me molesta. Y también me sorprende encontrar la última frase "Yo ya no soy ya", pues quien lo haya notado entenderá que esa frase aparece en un texto de Federico García Lorca, al cual yo, a mis 17, no conocía.

Nota2: La imagen es la muerte, carta del tarot, según Dalí.

lunes, octubre 27, 2008

La luna en el agua 03


Entre gitanos


Para mi trabajo de tesis me serví de un manojo de cartas tarot. Sí, las mismas que los adivinos, o las páginas web automatizadas, usan para poder predecirte si tu novio te dejará o no, si tu esposa tiene otro, o si ganarás la lotería y con cuál billete. Claro, yo no usé las cartas para predecir el futuro de mi trabajo, como muchos podrán pensar; sino que me valí de ellas para poder interpretar poemas, ya que, si el tarot puede interpretar gente, ¿por qué no poesía?

Para no irme por los caminos más complicados, ya que estaba comenzando con esa investigación (Todavía hoy la continuo, sólo que con otros textos), elegí un poeta cuyas imágenes estuvieran relacionadas culturalmente con el imaginario del tarot. Nada más y nada menos que a Lorca. Éste fue el poema con el que más me agradó trabajar: “Romance de la luna, luna” del romancero gitano.

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

Federico García Lorca

Hay muchas cartas aquí, pero mencionaré sólo a nuestra protagonista: La luna. Nuestra damita plateada tiene, como ya dije en otra entrada, el puesto número XVIII entre los conocidos Arcanos Mayores, que en el tarot representan los grandes misterios. Mas la luna, entre todas las cartas del tarot, se corona reina de los misterios: es el reino de lo oscuro y de lo secreto, donde van a parar todas las cosas en las que no queremos pensar o aceptar. Es el reino de la sombra de las que nos hablaba Jung.

En el poema la luna es la danzarina diosa que baja a llevarse a un niño que, inconsciente de su realidad, no se da cuenta de que ahora pertenece al reino de la dama. Entre hermosas imágenes que, luego me di cuenta, aludían a otras cartas, la luna se pasea dibujando su realidad, llevada de la mano del poeta. “Niño, déjame que baile. / Cuando vengan los gitanos, / te encontrarán sobre el yunque/con los ojillos cerrados”. Siempre sabiendo el destino de las cosas a su alrededor de antemano, es símbolo de lo femenino y su intuición (Aunque, sí, muchas veces me he preguntado si esto pertenece sólo a lo femenino) que sabe todo sin saber, como la sabiduría taoísta. Resulta curioso que el niño, inocencia, estrellita que llevamos dentro, capacidad de sorpresa; esté preocupado por la luna ante los gitanos ¿qué será lo que teme que le hagan? ¿Pueden hacerle algo?

Al final el niño está junto a la luna en su reino. La inocencia se queda, entonces, entre las sombras, y nosotros, adultos, gitanos, la lloramos en la fragua.

Alguna vez escuché que este niño es la estrellita que siempre sale al lado de la luna. ¿Sabe alguien algo de esto?

Felices lunas.

Carlos J. Díaz
Kaze




lunes, mayo 21, 2007

Allá va selene


PRECIOSA Y EL AIRE

A Dámaso Alonso

Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene
por un anfibio sendero
de cristales y laureles.
El silencio sin estrellas,
huyendo del sonsonete,
cae donde el mar bate y canta
su noche llena de peces.
En los picos de la sierra
los carabineros duermen
guardando las blancas torres
donde viven los ingleses.
Y los gitanos del agua
levantan por distraerse,
glorietas de caracolas
y ramas de pino verde.

*

Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene.
Al verla se ha levantado
el viento que nunca duerme.
San Cristobalón desnudo,
lleno de lenguas celestes,
mira la niña tocando
una dulce gaita ausente.

Niña, deja que levante
tu vestido para verte.
Abre en mis dedos antiguos
la rosa azul de tu vientre.

*

Preciosa tira el pandero
y corre sin detenerse.
El viento-hombrón la persigue
con una espada caliente.

Frunce su rumor el mar.
Los olivos palidecen.
Cantan las flautas de umbría
y el liso gong de la nieve.

¡Preciosa, corre, Preciosa,
que te coge el viento verde!
¡Preciosa, corre, Preciosa!
¡Míralo por dónde viene!
Sátiro de estrellas bajas
con sus lenguas relucientes.

*

Preciosa, llena de miedo,
entra en la casa que tiene,
más arriba de los pinos,
el cónsul de los ingleses.

Asustados por los gritos
tres carabineros vienen,
sus negras capas ceñidas
y los gorros en las sienes.

El inglés da a la gitana
un vaso de tibia leche,
y una copa de ginebra
que Preciosa no se bebe.

Y mientras cuenta, llorando,
su aventura a aquella gente,
en las tejas de pizarra
el viento, furioso, muerde.
Federico García Lorca
Este poema esta dedicado a Selene, la primera luna
¿Y si el niño fuera el que viniera a la fragua?