Mostrando entradas con la etiqueta poema. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poema. Mostrar todas las entradas

lunes, julio 07, 2008

Juego de Niños




Hace un tiempo ví una película que se llama "Jeux d' enfants". Fue una película que me tocó, como gota de licor añejo sobre corazón solitario, y dejó su recuerdo ahí grabado.

No haré un comentario serio acerca de esta película, invito a otros seres más adecuados a hacer eso. En sustitución, dejaré en este post el poema que, un mes después de ver la película, se derramó en el papel.

Juego de niños

Juguemos al escondite.
¡No seas tramposa! Tú te la quedas
Esta vez tú te la quedas
Te toca
Y por eso te toco

Juguemos al escondite
Debes entonces contar hasta 10
5 tuyas y 5 mías
Las prendas de ropa
Que van quedando en el suelo

Juguemos al escondite
Entre bosques imaginarios
Bañados en ríos escondidos
Que nos revelan por siempre
Los secretos que guardamos

Juguemos al escondite
Que me escondo entre tus piernas
Entre los rasguños
Y gemidos
Los gritos del asombro.


Juguemos así por siempre
Por los 1, 2, 3 de los encontrados
Por los matorrales sagrados
Por las sabanas
Por ti,
Por mí.

Juguemos al escondite,
Libertad por todos.

Carlos J. Díaz
"Kaze"





miércoles, julio 02, 2008

Luciérnagas




Mientras libaba – dícese del acto de beber – solo, tal cual Li Po con la luna, me dispuse a leer unos cuantos haikus. Luego de un rato de pasearme entre los momentos que tales poemas te presentan en su comprimida forma me dispuse a reflexionar un poco acerca de ellos.


Para aquellos que no lo sepan aún, un haiku es un poema, o estructura de poema, que proviene de la lejana tierra del sol naciente, y que consta de tres versos compuestos de 5, 7 y 5 sílabas, respectivamente. Esta estructura hace que la rima sea un dolor de partes poco agradables de nombrar, por lo tanto, hasta el sol de hoy, no he visto nunca un haiku con rima. Sin embargo, es ésta misma estructura la que los hace muy melodiosos. Leer un haiku es tocar una cuerda del Koto. Con todo esto, mientras seguía leyendo, notaba algo interesante a pesar de tener muy mal sabor: muchas veces un haiku traducido al español sonaba como tres oraciones puestas, una detrás de la otra, respetando una relación semántica: no tenían verdadera esencia. En la mayoría de los casos, esto sucedía con traducciones que, por razones lógicas que contemplan la dificultad de relación entre los dos idiomas, no respetaban la métrica tan estricta del haiku. No eran estos ni remotamente parecidos a los haikus traducidos por Octavio Paz, quién trato siempre de cuidar la métrica; los escritos por el mismo Benedetti, quién al no necesitar traducción no tuvo ningún problema; o los leídos en el idioma original, que a pesar de no entenderse… amigos, la melodía de un buen poema habla sola.
Bashô, uno de los máximos exponentes de este género, dijo alguna vez que “un haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”. Con esas palabras pude vislumbrar un poco las razones del dilema planteado. Un haiku tiene algo de mágico. Es, sin duda alguna, sin alusión a metáfora, un momento congelado en palabras. Cada vez que lees un haiku, destapas el momento que, si tienes suficiente sensibilidad y percepción, te dará la oportunidad de la contemplación verdadera. Algo muy relacionado a la meditación y el budismo, si uno lo piensa un poco.
Después de eso se me hizo claro: lo que le pasa a esos haikus que pierden su esencia es que, al traducirlos, el momento que la magia de las palabras ha contenido en la inmortalidad se ha escapado al deformar su contenedor. Al final de cuentas, un haiku es un momento como una luciérnaga inmortal, que ha sido atrapada en una botella, inmaculada e inquebrantable, de palabras.
Aquí anexo algunos intentos garrapateados (Palabra copyright de Cesar Chirinos) de haikus que he sentido.



1

Tumba del viento.
Cuando este se muera,
Un árbol será.




2

Fotografía
Tumbada entre sábanas


Ella sonríe.



3

Las papas verdes
Yo ni sé si son papas
Ni si son verdes




4

Diosa del cielo
Entre jazmín y bosques
Nut Nuit siempre es.


5
La Anaranta
Camina por las selvas
Y besa el árbol.




6

Espesa pena
Embarra mi corazón
Que no respira.




7

Todos tímidos
Ahí se quedan los sueños
Viendo la vida pasar



Carlos J. Díaz
"kaze"

sábado, junio 14, 2008

Porque sí

Un pajarito blanco y negro que me dice.
Un pajarito
Chiquito
Bonito.
Se fue volando.

No soy dos ni uno. Soy simplemente.
Y no puedo ser más
No quiero ser más
Mar
De olas.

Mascando fotos blanco y negro.
Siempre queda el negro.
No me entiendas,
Entender
Comprender
Yo tampoco lo hago.

Perdón, mi pajarito.
Poco ecológico yo,
El protocolo de Kyoto viene a arrestarme
Con samuráis
Y katanas
Vanas:
Quiero que sigas comiendo mi alpiste artificial.

jueves, mayo 10, 2007

La amabilidad de la almohada

Para cuando el termina día,
no importa cómo este haya sido
la cama está siempre esperando
con la misma alegría.