jueves, febrero 28, 2008

Belleza

Ehmm... sí. He estado un poco ausente. La verdad es que tenía que resolver unas cositas. Pero no he dejado de contar cosas. Sólo aquellos que han escuchado en silencio me han escuchado realmente. Si alguno de los que está leyendo me llegó a oir... por favor, coménteme.

Bien. Lo cierto es que vuelo a traer historias a este papel de metales y vidriecitos. Aquí les dejo:


Belleza

Entró a la habitación y vio a su esposa en pleno orgasmo con el sujeto más precioso que había visto en su vida. Fue entonces que se liberó de las ataduras de la belleza esa de la que hablan: se sintió iluminado.
Ahora es un pescador de la más sincera sonrisa desdentada, las más sabias arrugas, la redonda panza más plácida: la más pura alegría.


Carlos J Díaz.

lunes, diciembre 10, 2007



El sonido de una mano aplaudiendo.

Hay una historia famosa que es ya característica del zen: Un joven monje intenta resolver el acertijo planteado por su maestro, que versa así “¿Cuál es el sonido de una mano aplaudiendo?”. Ciertamente el monje se sintió frustrado ante la pregunta, y no pudo responderla en el tiempo previsto. El maestro, ante la derrota de su pupilo, le da una prórroga de un mes. Pero el joven monje vuelve a fracasar, haciendo que el maestro le dé otra prórroga de una semana; y al fallar de nuevo el monje, le da otra prórroga de 3 días con la condición de, el pupilo errara nuevamente, se matara.



El cuento afirma que el joven monje, al final de segundo día, se iluminó. Pero como buen cuento zen nos oculta la respuesta resuelta por el alumno. Ahora bien. Yo me he puesto a pensar en este acertijo, cual joven monje, con la condición de matarme al no poder resolverlo al tercer día.



No sé muy bien si fue porque la muerte y yo no nos hemos querido conocer – vivimos muy ocupados, entenderán - o si porque, abiertamente confieso, me quería comer otra hamburguesa antes de morir; logré dar con tres respuestas:

1) Con los deditos y la cuenca de la palma se puede generar una pequeña palmadita (yo tengo los dedos algo largos), por lo que puede ser considerada el sonido de una mano aplaudiendo, mas no haciendo una soberbia ovación.



2) Agitando la mano fuertemente, tal como si se aplaudiera con dos manos, se puede generar un dulce susurro en el viento; y si uno tiene suerte hasta se puede entender una que otra palabra – generalmente quejas – que la mano regala a nuestra existencia. Ese también podría ser considerado el sonido de una mano aplaudiendo



3) Para el bien de mi ego, también puedo decir que el sonido de una mano aplaudiendo es sentarse. En este momento no sabría si un maestro zen me felicitaría o me golpearía con una vara de madera. Las dos vienen muy bien.



Pero confieso que la respuesta que más me satisface es la cuarta. (Sí, sé muy bien que nunca mencioné una cuarta. No lo niego, se me acaba de ocurrir). La respuesta número 4 es la siguiente:



4)










Kaze.

domingo, noviembre 18, 2007

Expo Feria de la Chinita (o a mí tampoco me gusta el nombre)

Hoy me fui hasta el círculo de los militares. Nunca he comprendido muy bien qué tiene de círculo ese lugar, ya que es un edificio de proporciones poco regulares que no siento necesario describir; y tampoco he sabido qué hacen los militares ahí (sí, yo también me he imaginado a los militares arrodillados en el borde de un círculo dibujado en la arena, jugando la partida más intensa de juego de metras).

Lo cierto es que al llegar me encontré con lo mismo que me encuentro todos los años que voy al círculo militar por estas fechas: La expo feria de la chinita, que tiene lo mismo que tiene todos los años (hasta tuvieron el descaro de poner los mismos stands, en el mismo lugar que el año anterior). Sin embargo no fue un viaje en el que perdí mi tiempo (tales viajes no existen) ya que encontré tres cosas interesantes. La primera, un puesto de chinos, que vendía cosas chinas, con chinos que lo atendían, y con precios muy chinos, lo que me pareció perfecto para comprar el buda de jade que desde hace ya bastante tiempo ando buscando. La segunda es el irónico hecho de pagar tres mil bolívares de entrada para, adentro, ver que todo lo que puedes comprar tiene mil o dos mil bolívares de sobre precio (supongo que esto no preocupa tanto, ya que el próximo año serán sólo uno o dos bolívares de sobre precio). Y la tercera y mejor cosita interesante que me encontré fue lo siguiente: Un puesto de churros (ver imagen). Claro, puestos de churros no son muy difíciles de encontrar, sobretodo en época de feria. Pero este puesto me atrajo por una razón: Su lucky cat. Lucky cat, dígase de el gato dorado que tiene todo restaurant chino, cuya pata constantemente se mueve, hipnóticamente, hacia delante y hacia atrás. Este gato está en el imaginario chino y japonés desde hace un tiempo ya, y se supone que su pata en movimiento atrae el dinero. Lo curioso de este específico gato dorado, es el lugar en donde se encuentra: en un puesto de churros (no chinos), atendido por dos amables gochos (no chinos), entre aderezos para churros como leche condensada y sirope de chocolate (NO CHINOS). Los amables señores que atendían el puesto me confesaron que habían comprado el gato en el puesto muy chino que habían mencionado ya anteriormente, y que había incrementado su clientela. Accedieron a tomarse una foto y siguieron sirviendo sus churros.

¿Qué les puedo agregar? Puedo ponerme filosófico y empezar a hablar sobre la globalización y las culturas mezcladas, pero sinceramente no es lo que a este viento le interesa.
Lamentablemente no tenía dinero como para comprar mi propio lucky cat, así que felizmente, con mi buda de jade y mis nuevas fotitos, me fui del círculo, y dejé a los gatos jugando metras.




El Duilfo

lunes, noviembre 12, 2007

Time, o la parábola de una cosa que no se como se llama

Time:

Una película ha llamado mi atención. Tiempo, de Kim Ki Duk (Muy Coreano). La encuentro en uno de los puestos de “El pasillo” de la UCV, en mi viaje para ver a Jorge Drexler. La llego a ver un mes después de haberla comprado y, como en el momento justo, se dispara un mar de sensaciones desde la pantalla de mi Pc (Sí, no tengo otro lugar donde ver películas en mi cuarto. No, no tengo televisor en mi cuarto. No, no soy extraterrestre… no tanto).

La película, brevemente, cuenta la historia de una mujer que teme a que su novio se canse de ver el mismo cuerpo y la misma cara todo el tiempo, por lo que se torna paranoica y decide, muy lógicamente, hacerse una cirugía para cambiarse el rostro. Pero realmente estos hechos son la puerta a los diversos significados de la película, pues la misma esconde un universo de vacios para que uno juegue a colorear el mundo de los personajes. Es una obra de arte, que debe ser apreciada por aquellos que ven las películas para buscar algo más que una historia entretenida, pistolas, dibujos con chistes sarcásticos, o algún par de senos.

Es una metáfora del tiempo, que nos deja en el aire la pregunta que si tal mismo existe. Sí tiene dudas acerca del poder que tienen los relojes, de por qué se repiten las cosas en nuestras vidas, de por qué tenemos la necedad de ir contra el tiempo que nosotros mismos diseñamos, y de aferrarnos a cosas que ya no están ahí, deben ver esta obra.

Finalmente les dejo pensando sobre esta imagen (de la misma película y, al mismo tiempo, de un parque de esculturas real, en Corea). Observen las manos sosteniendo a la chica. Observen la escalera que esta deja en el infinito, observen las raíces en el agua. Sentí, cuando vi esta escena, que las manos eran el tiempo humano, el presente, abierto todo el tiempo, porque cerrado no nos podemos sentar en él; la escalera que se va hacia el infinito, es el tiempo futuro, siempre inexistente e inexplorable, solo imaginable; y debajo del agua o tierra, ya donde no se puede desenterrar (y desenterrarlo es una tontería que puede arruinar la base de la obra) esta el pasado, la memoria y los recuerdos. Entonces uno se sienta en donde están las manos abiertas, porque no es posible vivir en otro estado, porque no puedes vivir bajo agua o tierra, o en un lugar que no está hecho aún. Solo el presente nos abre las manos.


Los dejo por hoy. Nos vemos en unos días.




Kaze

viernes, noviembre 09, 2007

Sueño bidireccional

Un día como todos me despierto en el medio del cielo. Mi cama flotaba en el suelo del firmamento, hecho, como sabrán, totalmente de algodón de azúcar refinado. Me bajo de la cama, cuidando muy bien de comenzar con el pie derecho, entonces pienso: “¿Por qué cuando uno comienza con el pie izquierdo, comienza mal el día?” Inmediatamente se levantan de las nubes un centenar de podios, de esos que usan los dirigentes políticos, o dirigentes eclesiásticos, o cualquier otro tipo de titiritero vulgar; y hombres hechos de papel periódico empiezan a balbucear violentamente palabras muy ciertas en lenguas que definitivamente no entendía.

Al cabo de un rato me terminé por cansar de toda esa verborrea de palabras extrañas que aún no resolvían el hecho de comenzar con el pie izquierdo o derecho. Para no herir sentimientos, simplemente, decidí acercarme al borde inferior de la cama, y bajar con ambos pies: Al-mis-mo-tiem-po. Al unísono con esa acción polisílaba miré hacia abajo. El planeta se extendía con todo su esplendor, y desde la región dibujada con nombres de China, Cuba, Latinoamérica, Rusia y otros que simplemente no sé escribir; se levantaba un vapor rojo seco, rojo oscuro, rojo sangre marchita y vieja, como si fuera un suspiro de la arena que la tragó hace años y años, y años. Y al llegar a la altura en donde yo me encontraba tomaron forma vaporea-humana. Ellas no hablaron, susurraron. Ellas no gritaron, advirtieron. Ellas me abrazaron, y desaparecieron.

No tardó mucho tiempo para que yo entonces dejara de mirar abajo, y mirara al horizonte multicolor sin pensar mucho en lo que había sucedido. Me deje tragar por el amanecer, y con ambos pies, comencé mi día.

miércoles, noviembre 07, 2007



Les disparas a los perros negros que son el miedo. No, no. Espera, tranquila. No tengo nada contra los perros reales, sino esos ficticios tan tuyos que son los miedos. Y bueno, sí, como son tuyos y de tu mente tienes como derecho a dispararles con una pistola imaginaria, ¿no? Así que le disparas, los confrontas, y de las heridas y gritos de los perros brotan 100 flores. Y así se cumplen algunos deseos, pues algunos desean que broten 100 flores. Lo que me hace pensar… ¿por qué pienso?

En fin, estoy de acuerdo en que las tortugas probablemente sean budistas, la paciencia es una característica tan meditativa de estos animales, que los coloca en un escalafón superior de la escalerita espiritual. Ellas y los gatos. Pero de los gatos hablamos luego.

Nos vemos.





Kaze.

martes, noviembre 06, 2007

Manual de Carreño 2.0 - Para caninos-

El cielo le regala al mundo esta imagen, y seré lo que debo ser: Voz del viento que lleva el mensaje del cielo a los pocos ojitos que lo quieran ver. Muy apropiado al hoy el hoy.

La autora: Natalia Álvarez
La obra: Manual de Carreño 2.0 -para caninos-
El material: Papel bond y tinta china (en este caso, cyberchina)