Una piedra parece decirle a la otra piedra que la piedra de al lado le dijo piedra a la piedra. En eso el hombre entra en plena silente discusión y aporta, que la piedra no le debió haber dicho piedra a la piedra, pero que la piedra hizo mal al irse con el chisme a la piedra afectada, en vez de reclamarle a la piedra que en un principio le dijo piedra a la piedra.
Pero la piedra tranquilamente le explicó al hombre: ...
Entonces el hombre entendió, que las piedras no hablan.
