¿Quiénes son todos?
Aún me lo pregunto. A punto de montarme el bus que me llevará a la ciudad de la furia, que me dará techo hasta poder montarme en el avión y llegar al país soñado, para luego montarme en un barco y navegar al mar que me quiere decir algo (y aún no adivino qué).
Me voy a Japón la próxima semana. Más bien el lunes de la semana de arriba. Y me siento aquí frente a este blog para decir esto y otras cosas que al decir lo primero quedan borradas por un flash de imaginación enredada. No sé qué decirles.
Gracias, creo. Gracias, más bien. Estoy seguro de que de alguna manera la estadía y el trabajo de este blog también contribuyeron a llevarme a ese destino. A tenerme en mi sueño apenas a esta corta edad.
No puedo decirles más, porque seguro diré mucho más luego, cuando el mar me lave la boca.
A bordo, pues.
sábado, enero 07, 2012
lunes, diciembre 05, 2011
Me hubiese gustado
- Bésame - le dijo, una mano en el suelo y otra tratando de tapar la sangre. - Bésame, no quiero morir sin haber sido besada nunca.
Él, lentamente se deslizó por su cuerpo herido, la abrazó y derramó sobre sus labios ternura y lástima. Un buen beso.
Contenta al fin, y ya yéndose del mundo le dijo - me hubiese gustado estar enamorada de ti.
Él, lentamente se deslizó por su cuerpo herido, la abrazó y derramó sobre sus labios ternura y lástima. Un buen beso.
Contenta al fin, y ya yéndose del mundo le dijo - me hubiese gustado estar enamorada de ti.
domingo, agosto 28, 2011
La marea en la lata
Hay en mi piel capullos que se abren con tu tacto
como lo hicieran si gotas de agua.
Gotas de lluvia,
apenas
eso.
Y no:
digo una negación.
La digo al aire para esconderte de mí
y de todo lo que me he inventado y te he inventado,
para esconder la evidencia de estos capullos, botones, semillas.
Porque quiero dormir en mi madriguera de tierra y sal
lejos del mar que te trajo,
que tejió la arena
y las nubes,
azúcar
piedra
pedacito de estrella
multiplicidad de lados infinitos
que reflejan la luz de lo que no te dije ayer
y que tampoco te diré en el entramado fantástico del mañana.
Porque mañana me pedirás ayuda igual que hoy
y te la daré igual que ayer
porque dependo
de tu sonrisa
chau.
como lo hicieran si gotas de agua.
Gotas de lluvia,
apenas
eso.
Y no:
digo una negación.
La digo al aire para esconderte de mí
y de todo lo que me he inventado y te he inventado,
para esconder la evidencia de estos capullos, botones, semillas.
Porque quiero dormir en mi madriguera de tierra y sal
lejos del mar que te trajo,
que tejió la arena
y las nubes,
azúcar
piedra
pedacito de estrella
multiplicidad de lados infinitos
que reflejan la luz de lo que no te dije ayer
y que tampoco te diré en el entramado fantástico del mañana.
Porque mañana me pedirás ayuda igual que hoy
y te la daré igual que ayer
porque dependo
de tu sonrisa
chau.
martes, junio 07, 2011
Sólo combustible
"-¿Sabes lo que creo? - Dice ella. - Que los recuerdos de la gente son, quizá, el combustible que los mantiene vivo. Que esos recuerdos sean o no importantes de nada vale, mientras mantenga viva la llama de la vida. Son sólo combustible. Publicidad en los periódicos, libros de filosofía, fotos calientes en las revistas, un paquete de billetes de mil yenes: cuando los echas al fuego, son sólo papel. El fuego no piensa: 'Ah, esto es Kant,' o 'Ah, esto es la edición vespertina de Yomiuri,' o 'Qué buenas tetas,' mientras quema. Es exactamente lo mismo. Recuerdos importantes, recuerdos no tan importantes, recuerdos inútiles: no hay distinción. Son sólo combustible."
Haruki Murakami, After Dark
La traducción es mía.
Haruki Murakami, After Dark
La traducción es mía.
lunes, junio 06, 2011
Cuando ella lee
Cuando ella lee se me olvida que Maracaibo existe. Se me olvida también que las piedras están por ahí, por algún lado; que las nubes o que los pájaros vuelen entonces no importa demasiado. Es así. Es tan fuerte la impresión y explosión que causa su sumergimiento en lo que lee que, nada, no deja nada a su alrededor.
Una vorágine.
Un vórtice.
Algo que coma mucho más que eso, con más furia y más hambre. Y así me absorbe a su centro, al lunar que apenas descubrió hoy en su propia boca.
¿Qué hacer entonces?
Nada.
Qué se le va a hacer.
Si ella está ahora, quieta, pasa que pasa la mirada, los ojos, esa mirada tan seria, tan fuera de ella y tan dentro de ella en las páginas.
Nada.
Me vuelve nada.
Cuando ella lee.
Una vorágine.
Un vórtice.
Algo que coma mucho más que eso, con más furia y más hambre. Y así me absorbe a su centro, al lunar que apenas descubrió hoy en su propia boca.
¿Qué hacer entonces?
Nada.
Qué se le va a hacer.
Si ella está ahora, quieta, pasa que pasa la mirada, los ojos, esa mirada tan seria, tan fuera de ella y tan dentro de ella en las páginas.
Nada.
Me vuelve nada.
Cuando ella lee.
sábado, junio 04, 2011
Pasa
Pasa.
Que la ves y que quema, que sigue ardiendo.
Que todos los árboles del mundo relampaguean y revientan los oídos de la tierra
Que es el eco absurdo de las estaciones y su insistencia.
En la noche larga.
Y todos los abriles
Son tus oídos y tus ríos y
tu todo de la nada.
Porque ella ahora es nada,
porque siempre ha sido todo.
Y está ahí.
En el ahora absoluto.
Sigue estando ahí.
Siguiendo,
Pasando,
Porque pasa.
Ahora
Pasa.
Que la ves y que quema, que sigue ardiendo.
Que todos los árboles del mundo relampaguean y revientan los oídos de la tierra
Que es el eco absurdo de las estaciones y su insistencia.
En la noche larga.
Y todos los abriles
Son tus oídos y tus ríos y
tu todo de la nada.
Porque ella ahora es nada,
porque siempre ha sido todo.
Y está ahí.
En el ahora absoluto.
Sigue estando ahí.
Siguiendo,
Pasando,
Porque pasa.
Ahora
Pasa.
martes, marzo 29, 2011
Abandonar
No queda de otra que a veces abandonar
en plena furia,
en pleno frío
bajo el escombro de la casa aplastada.
No queda a veces de otra que abandonar
al árbol en el follaje
a la piedra en la playa.
Abandonar la ola en su retorno
al sol en plena noche,
la flor en la tumba,
la ceniza en la mañana.
Un grito de mono alerta que hemos de seguir el camino,
y no queda otra a veces que el grito
junto al brinco
del furioso mono incansable
que sólo abandonado se sienta al fin:
Sin grito.
En calma.
En compañía de todo lo abandonado,
del árbol,
de la piedra,
la ola,
la flor,
la ceniza.
Quizá también una nube,
un cielo al fin despejado
o despellejado.
Abandonar,
porque siempre estará ahí.
Y sólo abandonado
Se hace
Eterno.
en plena furia,
en pleno frío
bajo el escombro de la casa aplastada.
No queda a veces de otra que abandonar
al árbol en el follaje
a la piedra en la playa.
Abandonar la ola en su retorno
al sol en plena noche,
la flor en la tumba,
la ceniza en la mañana.
Un grito de mono alerta que hemos de seguir el camino,
y no queda otra a veces que el grito
junto al brinco
del furioso mono incansable
que sólo abandonado se sienta al fin:
Sin grito.
En calma.
En compañía de todo lo abandonado,
del árbol,
de la piedra,
la ola,
la flor,
la ceniza.
Quizá también una nube,
un cielo al fin despejado
o despellejado.
Abandonar,
porque siempre estará ahí.
Y sólo abandonado
Se hace
Eterno.
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